jueves, 24 de octubre de 2013

Parte 3 (Daniel García)

de un pestañeo encuentran los rostros de sus padres destrozados, la impotencia y la falta de confianza en ellos mismos hace que la situación se ponga más crítica, Matías se acercó a su familia lentamente, una simple mirada de sus padres valió para darse cuenta de lo que había hecho no estaba bien, Matías nervioso, sin decir ni un mínimo murmullo, abrió sus brazos y se lanzó a sus padres de un salto, agarrándolos con mucha fuerza les dijo al oído, perdonadme por lo que he hecho, mientras una lágrima le caída por todo su rostro...Jorge visualizando todo desde otro punto del lugar, oye en su mente un silencio extraño, y una voz de fondo que gritaba su nombre…¡¡Jorge...Jorge!!, mientras en su mente estaba ese silencio extraño que lo desconcertaba de toda la situación, esa voz que no reconocía se acercaba, ¡¡Jorge...Jorge!! repetía sin cesar aquella voz que poco a poco iba acercándose, ahora ,Jorge, aquel niño de ojos azules y pelo castaño, pudo descubrir aquella voz que hace unos segundo desconocía… una voz cálida, dulce, llena de vitalidad, con una intensidad alta, pero lo más importante, era la voz de su madre gritando su nombre, desesperada, emocionada y sin una palabra que decir...solo y exclusivamente el nombre de su hijo, la madre llegó a su hijo y de un simple suspiro Jorge cae al suelo, inmovilizando todas las partes de su cuerpo…¡¡Jorge...No te vayas!! decía la madre mirándole a los ojos de su hijo…¡¡Por favor!! Hijo no te vayas...recuerda todos aquellos momentos que pasamos juntos...tu familia, tus amigos, tú infancia...Jorge abrió sus luminosos ojos azules, como aquel mar de verano...se le humedecieron de agua...y le dijo a su madre en voz baja…¡¡Mami te quiero!!...la madre rompió a llorar...y otra vez Jorge abrió sus ojos y le dijo… dónde voy seré totalmente feliz, estáte tranquila...la madre cayó sobre el pecho del hijo escuchando como sus latidos salían con menos intensidad, hasta llegar al fin de su vida...Matías junto a su familia y demás amigos corrieron hacia Jorge, Matías al ver como su cuerpo paraba de latir cogió su mano y de un suave apretón le dijo ¡¡ADIÓS AMIGO!!

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